Su padre reparaba máquinas eléctricas y una vez estranguló una piedra en un estallido de fervor religioso. Le gustaba la madera y contaba a los niños historias en la noche de cómo su padre domaba a la naturaleza. Era un hombre tranquilo y sin pretensiones que comía una cebolla cuando un tren lo partió en dos.
El hermano mayor de la abuela se hizo predicador y se dejó crecer los pelos de sus verrugas para purificar su alma. En sus años mozos tuvo un hijo ilegítimo que asfixio una noche en un establo abandonado. Con la edad se plagó de chinches rojas y un día afirmó haber visto una criatura acuática escaparse con la vaca premiada del sheriff. Quedó lisiado por envenenamiento por plomo y por la polio, y un tren lo arrolló.
La hermana pequeña de la abuela, Polly, tenía hermosos cabellos dorados y aporreaba animales imaginarios con un martillo. Murió a la edad de 8 años, tras contraer la fiebre amarilla y prendérsele fuego.
Tras la muerte de Polly la bisabuela se cortó la lengua y disfrutó de tomar tónicos reconstituyentes y medicinas por prescripción.
Un salvaje llegó al pueblo ese verano y golpeó al organista de la iglesia con una pala. Defecó lo que parecía un montón de arándanos en el porche de la familia y desapareció en los pantanos aullando.
Nadie sabía que el salvaje era el tío abuelo de la abuela, un hijo no deseado a quien le dieron fenol y fue abandonado en el bosque 52 años atrás. Comía barro y palos, y sólo conocía la palabra “biblia”.
Murió sólo en un campo, una mañana veraniega mientras soñaba con la luna. 6 semanas después un girasol creció de su cabeza." - It's Such a Beautiful Day. (2012). [film] USA: Don Hertzfeldt.
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